
El regalo que no se ve Día 24 del mes de la Ilusión
Ya están todos reunidos y el árbol de los mil cuentos, con su voz profunda y serena comienza su relato...
Hace tiempo, un hombre castigó a su hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver regalos. El dinero venía escaso en esos días, por eso explotó de furia cuando vio a la pequeña tratando de envolver una caja.
A la mañana siguiente, la niña regaló a su padre la cajita envuelta y le dijo: "Esto es para ti, papi". Él se sintió avergonzado, pero cuando abrió el paquete y lo encontró vacío, gritó con ira: "¿Acaso no sabes que cuando se hace un regalo se supone que debe haber algo dentro?".
La pequeña miró hacia arriba y, con lágrimas en los ojos, dijo: "¡Pero, papá, no está vacía!. ¡Yo metí besos para ti!". El padre se sintió muy mal, abrazó a su hija y le suplicó que le perdonara.
Dicen que el hombre guardó ese regalo dorado cerca de su cama durante muchos años, y que siempre que se ponía triste, tomaba de ella un beso y recordaba el amor que su hija había depositado dentro.
De alguna forma, cada uno de nosotros hemos recibido algún obsequio de amor incondicional de nuestra familia o nuestros amiguitos... Nadie podrá tener jamás un regalo más grande y hermoso que ese.

