
Quiero ser Perfume Día 20 del mes de las Hojas
...y el árbol de los mil cuentos, con su voz profunda y serena comenzó su relato...
Hace muchos, muchos años, había un país donde no existía nada, todo tenía que ser inventado. Su rey era el mejor de ellos, el más imaginativo, el artesano que más cosas había creado.
Este rey tuvo una hija, precioso don, cuando ya contaba con la edad de los recuerdos. La niña fue realmente un tesoro para el rey y para todo el país. A todas partes donde iba llevaba su sonrisa iluminándolo todo. Si veía a un artesano cansado de tanto inventar, sólo con una sonrisa suya enseguida se les ocurría algo nuevo.
La princesita creció entre el amor de sus súbditos pero llegó un día que se dieron cuenta que la princesita estaba muy triste y melancólica, se iba a pasear sola por el bosque y a nadie contó la causa de sus desvelos.
¿A nadie dije? Sí, me lo contó a mi. Por entonces yo ya era un árbol bastante crecidito, y desde mi puesto cerca de las nubes, podía ver lo que pasaba en la cabecita de la joven princesa.
Una noche como ésta en que la luna con sus rayos plateados iluminaba todo el bosque, la princesa se acurrucó entre mis raíces y lloró desconsoladamente. La Luna iluminó cada lágrima y como estrellas se elevaron al cielo.

